1924: Mohamed Mizzian .- El musulman que salvo a Franco

Francisco Franco, el impulsor de la Gloriosa Cruzada, como denominaba la propaganda oficial al golpe militar de 1936, salvó su vida 12 años antes de sublevarse gracias a los reflejos de un musulmán marroquí, el entonces capitán Mohamed Mizzian.

Hijo de Mohamed Ameziane, llamado por los españoles El Mizzian, un caíd fiel a la colonización española y jefe de la cabila de Mazuza, a la que pertenecía su pueblo natal, la dedicación a la milicia de Mizzian tiene su origen en un curioso episodio narrado por el periódico melillense El Telegrama del Rif, el 11 de enero de 1911: Con ocasión de una estancia en Melilla, el rey Alfonso XIII, visitó la Escuela Indígena; el profesor Abd el-Krim  (quien años más tarde lideraría la revuelta rifeña contra los españoles) llamó al encerado al alumno Mohamed ben Mizzian quien resolvió, según relata la crónica, "un complicado problema de regla de interés y fue capaz de señalar en los mapas de Europa ríos, regiones y capitales". El monarca, agradado, preguntó al pequeño qué quería ser y éste le contestó: "Capitán".

Cuando el rey abandona la escuela, su padre, presente en el acto, recibe la promesa del rey de apadrinar su ingreso en una academia militar española.En 1913, cuando Mizzian cumple los 16 años, el rey apadrina su ingreso en la Academia de Infantería de Toledo, teniéndose para ello que modificar la ley, pues la academia no admitía alumnos no cristianos.

Sale de la Academia en 1916 con el grado de alférez y es destinado al Ejército de África, donde dos años más tarde asciende a Teniente. Durante la Guerra del Rif (1921-1926) Mizzian, al mando de tropas indígenas, luchó contra el que fuera su maestro y a la sazón líder de la revuelta rifeña contra los españoles, Abd el-Krim. Herido durante el conocido como desastre de Annual en 1921, en 1923 asciende a capitán por méritos de guerra y en 1925 a comandante. Es durante esta campaña cuando comienza su relación de amistad con Franco, entonces teniente coronel.

Nada más tener noticias del inicio del alzamiento, la tarde del 17 de julio del 1936, Mizzian se dirigió con su tábor hacia Melilla, donde los rebeldes estuvieron inicialmente en minoría. De camino a la ciudad, asistió al final del primer enfrentamiento de la Guerra Civil Española: el asalto de tropas de Regulares 2 a la base de hidros del Atalayón, donde un pequeño número de oficiales afines al Frente Popular, encabezados por el jefe accidental de la base, el capitán Virgilio Leret, se opusieron por las armas al golpe de Estado. Leret se rindió tras un breve tiroteo, en el que murieron un sargento y un soldado, y fueron fusilados él y toda su guarnición.

Triunfante la rebelión en Marruecos, el 14 de agosto de 1936 aterrizó en Jerez de la Frontera y al mando de sus regulares tomó parte en la toma del Alcázar de Toledo y la marcha sobre Madrid, en la que él y sus tropas indígenas destacaron por su empuje y extrema violencia. Un relato del periodista norteamericano John T. Whitaker, narró la violación múltiple y asesinato de dos jóvenes españolas capturadas por su unidad, así como el asesinato de los heridos tras el Asedio del Alcázar.

En la batalla por la toma de Madrid fue herido en los combates de la Ciudad Universitaria. Ascendido a Teniente coronel pasó a la columna gallega de invasión de Oviedo. En 1938, ya como Coronel y al mando de la 1ª división de Navarra tomó parte en la batalla del Ebro y en la campaña de Cataluña.

Al acabar la Guerra Civil, el general Franco le nombró comandante general de Ceuta. En 1953, es ascendido a teniente general y se le destina al mando de la Capitanía General de la VIII Región Militar gallega. En 1955 fue nombrado Capitán General de Canarias, su último destino en el Ejército Español.

Le mantuvo incluso su sueldo cuando, en 1956, pidió la baja voluntaria en el Ejército para regresar a un Marruecos que acababa de alcanzar la independencia, para organizar sus Fuerzas Armadas.

En Marruecos ocupó primero el puesto de inspector de las Fuerzas Armadas Reales y en 1957-58, junto con el futuro rey Hassan II, protagonizó la despiadada represión de la sublevación del Rif, cuyos habitantes rebeldes fueron bombardeados con napalm.

En 1964 fue nombrado ministro de Defensa y el 22 de febrero de 1966, Hassan II le envió como embajador de Marruecos a Madrid, según se dijo, en "un gesto de buena voluntad de acercamiento a España". En 1970 volvió a formar parte del gobierno como ministro de Estado y el 17 de noviembre de ese año fue ascendido a mariscal, convirtiéndose en el militar de más alta graduación del ejército marroquí.

Casado en 1925 con Fadela Amor, tuvo siete hijos, seis niñas y un varón, Mustafá que estudió en la Academia de Artillería de Segovia  y que murió en un accidente. De sus seis hijas, dos de ellas terminaron casadas con militares, una con quien, en 1971, fue ejecutado por encabezar un intento de atentado contra Hassan II y la otra, casada en secreto, con un militar español, sobrino del que fuera ministro de Asuntos Exteriores Alberto Martín Artajo. Esta boda provocó las iras de Mizzian, musulmán convencido, ya que para llevarla a cabo la hija había de convertirse a la fe católica. Para impedirla planeó secuestrar a su hija, que se hallaba refugiada en Valladolid. Con tal fin, convenció a la pareja para que viajara a Tetuán  con el fin de reconciliarse. No obstante, en el mismo aeropuerto un oficial, siguiendo instrucciones suyas, retuvo a la hija y expulsó al novio.

Este incidente provocó hondo malestar en la oficialidad española, pero Franco hizo oídos sordos a la protesta y al escrito que le dirigió el novio. En cambio sí intervino para impedir que prosperara la propuesta de retirada, formulada por el Consejo Supremo del Ejército, de la paga española que Mizzian aún percibía tras pasar a las órdenes de Mohamed V.

El 27 de marzo de 1975, aquejado de una grave enfermedad es ingresado en el Hospital General del Aire donde falleció el 1 de mayo siguiente, siendo sus restos trasladados a Marruecos.

¿Cuál era el origen de esa amistad inquebrantable entre Franco y su oficial rifeño, uno de los pocos allegados que no necesitaba pedir cita para visitarle en el palacio de El Pardo? La respuesta figura en algunos documentos desempolvados en Melilla por José Marqués, un gran aficionado a la historia: Mizzian salvó la vida de Franco.

El testimonio más preciso lo brinda Emilio López, corresponsal de El Telegrama de Melilla en Tetuán, en una crónica fechada el 3 de octubre de 1924, pero que se publicó días después. El periodista narra una batalla, en la zona del Mitzal, con un saldo de 109 muertos en ambos bandos, entre un puñado de rifeños partidarios de Abdelkrim el Jatabi y los soldados a las órdenes de dos tenientes coroneles, Francisco Franco y Claudio Temprano. Mizzian era entonces el ayudante de Temprano.

Tras el combate, ambos oficiales españoles "regresan a su antiguo puesto de mando para terminar los trabajos de fortificación (...)" en la aldea de Abada, escribe Emilio López. "Repentinamente y por entre el caserío, irrumpen los rebeldes que dirigen un fuego violentísimo contra nuestras tropas. Un moro enemigo se alza de pronto a unos cuatro metros del grupo que forman ambos tenientes coroneles, y su máuser se alza apuntándoles".

"La sorpresa ha sido tan completa", prosigue López, "que ninguno de los dos tiene tiempo de desenfundar la pistola. El momento es emocionante. Si dispara el rebelde sus efectos son mortales, pues está el blanco a cortísima distancia. Temprano y Franco, que estaban sentados, se encomiendan rápidamente a lo que Dios quiera. Pero en aquel instante, un segundo no más antes de que el enemigo apriete el disparador, se siente un disparo que atruena en los oídos de ambos jefes que ven llenos de estupor cómo el moro atacante da una voltereta y cae a tierra".

"Este inesperado salvador era el capitán Mizzian, que con su máuser había ganado la vez al indígena en un récord de ligereza que costó la vida, herido en el corazón, al inesperado atacante", concluye el corresponsal del periódico. Temprano murió, no obstante, tan sólo 47 días después, al frente de sus regulares y cerca de Chauen.

Franco y Mizzian no se conocieron, sin embargo, en el poblado de Abada. Hay constancia gráfica de que al menos tres años antes ya habían entablado relación. El capitán marroquí resultó herido en la batalla de Annual, en 1921, en la que luchó junto a los españoles contra los hombres de Abdelkrim. Franco le visitó en el hospital de Melilla, y el Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid guarda una foto de aquel encuentro.

Mizzian volvió a ser herido, esta vez de un balazo en una pierna, el 19 de septiembre de 1936, junto al río Manzanares, frente a la Ciudad Universitaria de Madrid. Allí los combates fueron especialmente encarnizados. Le salvó en esta ocasión uno de sus hombres, Mohamed el Ousruti, al que localizó el historiador Francisco Sánchez Ruano. Su libro, Islam y guerra civil española, publicado por La Esfera de los Libros, recoge el testimonio de este fiel soldado.

"Le salvé la vida", recuerda Ousruti, "al esconderlo junto a un tanque; luego le llevamos en coche a Valmojado y le operaron en Talavera de la Reina". En esta ocasión Franco no acudió a visitarle al hospital.










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1 comentarios:

  1. Personaje de extraño sentido de la fidelidad a dos patrias y similar violencia contra sus paisanos rifeños. Mereceria un estudio mas detallado.

    La crueldad de fusilar a toda la guarnición del Atalayón, los heridos del Alacazar o consentir violaciones es horroroso. Una muestra mas, pero no excepcional, de nuestra guerra civil de infame memoria.

    El espíritu de esta época me es profundamente incompresible. En particular la generalizada falta de respeto por la vida humana, no en combate, sino precisamente al margen de el. ¿Donde estaban nuestros pretendidos valores morales?

    Gracias por este apunte histórico bien informado y equilibrado.

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